Vanitas...
Encargas un bonito panteón a un conocido artista (Llimona, por ejemplo) porque tienes buen gusto, dinero y quieres que te recuerden para siempre. Te mueres. Te entierran en tu panteón. El tiempo pasa y a tus descendientes también los entierran contigo. Por avatares de la vida te quedas sin descendientes. Y como no tienes descendientes nadie paga al ayuntamiento los impuestos por el uso del cementerio. Entonces el ayuntamiento desaloja el panteón y envía a los morosos a la fosa común. Como a estas alturas el panteón es de un artista afamado e histórico (Llimona, por ejemplo) lo restaura y se lo vende a otro que quiera ser recordado para siempre.

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