viernes, junio 02, 2006

"El vientre del arquitecto"

Siempre me gustó aquella escena en que el arquitecto va al medico y cuando este le pregunta como es el dolor que siente en lugar de explicárselo le enseña unos dibujos. Habría sido más gracioso con un músico y una flauta pero hubiera resultado menos "trascendente". El sentido del humor de Greenaway tiene sus límites.
Esto es lo que yo siento: